Beatificación de Dr. Jerome Lejeune Beatificación de Dr. Jerome Lejeune  25.6.07

Beatificación de Dr. Jerome Lejeune, descubridor de la mutación genética que provoca el síndrome de Down, dedicó su vida a sus pacientes y a hacerles la vida más agradable. Jerome Lejeune nació en 1926 en Montrouge, cerca de París. Hizo estudios de medicina y desde 1952 trabajó en el Centro Nacional de Investigación Francesa, donde en 1958 descubrió en un niño con Síndrome de Down que su enfermedad se debía a la presencia de tres cromosomas 21, anomalía genética que denominó Trisomía 21. En 1964 fue el primer profesor de Genética Fundamental de la Facultad de Medicina de París. Con otros colaboradores descubrió el mecanismo genético de otras enfermedades cromosómicas.Jerome Lejeune nació en 1926 en Montrouge, cerca de París. Hizo estudios de medicina y desde 1952 trabajó en el Centro Nacional de Investigación Francesa, donde en 1958 descubrió en un niño con Síndrome de Down que su enfermedad se debía a la presencia de tres cromosomas 21, anomalía genética que denominó Trisomía 21. En 1964 fue el primer profesor de Genética Fundamental de la Facultad de Medicina de París. Con otros colaboradores descubrió el mecanismo genético de otras enfermedades cromosómicas.
Sus estudios lo hicieron merecedor de algunos reconocimientos importantes como el “Kennedy Prize” en 1962, el “Memorial Allen Award Medal” en 1969, los que son las más altas distinciones mundiales que se otorgan en el campo de la genética y en 1993 recibió también el “Premio Griffuel” por sus investigaciones sobre el cáncer.
Siempre practicó su profesión en el Hospital de Niños de París y su preocupación era poder curar un día a sus pequeños enfermos. Sin embargo, cuando vió que parte de los profesionales de la medicina, en lugar de esforzarse por tratar a los niños con Síndrome de Down proponían simplemente matarlos cuando aún se encontraban en el vientre de sus madres, lo decidió a dedicarse completamente a luchar por la dignidad de estos enfermos y por la defensa de la vida humana no nacida. Lejeune nunca tuvo dudas de que la vida humana comenzaba en el momento mismo de la concepción, al unirse el espermatozoide paterno con el óvulo materno.
Cuando pasó a ser internacionalmente reconocido el rechazo de Lejeune al aborto, los mismos que un día lo premiaron por sus descubrimientos le dieron vuelta las espaldas y perdió todo el apoyo económico de la administración francesa a su labor científica e incluso honores que le hubieran correspondido.
En Enero de 1994 fue nombrado por Juan Pablo II como el primer presidente de la Academia Pontificia por la Vida y en abril de ese mismo año muere a causa del cáncer, aunque su figura y su trabajo siguen presentes en nuestra sociedad y sus palabras que no se cansaron de explicar: “La vida tiene una historia muy larga, pero cada individuo tiene un comienzo muy preciso: el momento de su concepción”.

 

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